Diseño para quienes rompen con lo establecido

Desde que tengo uso de razón supe que quería ser arquitecta y eso, unido a mi inquietud por investigar sobre todo aquello que me interesaba y que siempre he intentado llevar un estilo de vida sano.. más entendía que para vivir realmente bien hacía falta mucho más y así poco a poco descubrí que los espacios que habitamos también pueden enfermarnos, aunque no lo notemos y que la arquitectura tiene un impacto en el ser.

Pero mi experiencia trabajando en la ejecución de viviendas millonarias en Ibiza me hicieron ver una realidad distinta: proyectos «espectaculares» en apariencia donde lo único que importaba era el beneficio económico. «Lujo» en apariencia, pero diseño y materiales pésimos sin pensar realmente en quienes los iban a habitar.

Me sentía impotente y, bajo mi inconformismo, decidí adentrarme de lleno en el mundo de la bioconstrucción. Quería dejar de aportar a un sector que no estaba alineado con mis valores y empecé a formarme en el Instituto Español de Baubiologie (IEB) y por mi cuenta: Biohabitabilidad, bioconstrucción, geobiología, tóxicos ambientales…

En la carrera nos enseñaron a construir de una única manera, sin pensar demasiado en las personas que vivirán esos espacios. Para poder hacer las cosas de otro modo, he tenido que aprender muchas cosas nuevas, pero también desaprender muchas otras.

Hoy, mi trabajo se centra en la bioconstrucción y la biohabitabilidad, creando proyectos que priorizan a las personas y no a las tendencias. Para mí, la arquitectura debe servir para cuidar, no para aparentar.